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Viernes, 11 Octubre 2019 21:03

Declararon culpables a los hermanos que asesinaron y calcinaron a sus padres

La Justicia determinó que Leandro Yamil Acosta y Karen Daniela Klein mataron, descuartizar y calcinaron a sus padres, en una vivienda de Manuel Alberti en septiembre de 2015. El mes que viene se conocerá cuántos años de cárcel les dan.

Los hermanastros parricidas de Manuel Alberti, Leandro Yamil Acosta y Karen Daniela Klein, fueron declarados culpables por haber asesinado, descuartizado y calcinado a sus padres en la casa que todos compartían.

El Tribunal Oral en la Criminal 7 de San Isidro determinó este viernes que los hermanos fueron responsables del crimen de Ricardo Klein y Miryam Kowalczuc.

Al declarar, Acosta confesó el crimen de su padrastro pero responsabilizó a su hermana por el de su madre. La joven, que había llegado al juicio en libertad, fue detenida.

 

La fiscal Laura Zyseskind pidió que se los condene a prisión perpetua por "homicidio agravado por el vínculo y alevosía". Sin embargo, los jueces fijaron para el 21 de noviembre la audiencia en la que se impondrá el delito y la pena.

"Este veredicto es una falta de respeto porque con tanta prueba que había para ser analizada, todo se resolvió en veinte minutos y este caso merece un estudio superior ya que estamos hablando de una condena a prisión perpetua", aseguró a la agencia Télam el abogado Rómulo Miño, defensor de Klein.

La fiscal dio por probado que, cumpliendo distintos roles y con una planificación previa, ambos cometieron el doble parricidio el 2 de septiembre de 2015 cuando sus hermanos mellizos, por entonces de 11 años, no estaban en la casa porque Kowalczuk los había llevado al colegio.

Acosta y Klein, que además eran pareja, mataron a tiros a sus padres, al hombre cuando estaba en su cama y a la mujer cuando llegó de la escuela, y después incineraron los cuerpos haciendo varias fogatas.

Dos días atrás, Acosta confesó por primera vez que había asesinado a su padrastro de un disparo, pero dijo que su hermanastra mató a su madre luego de que él dejara el arma sobre una mesa.

En tanto, si bien no declaró en el debate, Karen siempre sostuvo que ella sólo fue testigo de los crímenes de sus padres y que si no había denunciado nada era porque estaba amenazada por Acosta.

Por su parte, el defensor oficial de Acosta, Marcelo Rodríguez Jordán, también había pedido su absolución al afirmar, por un lado, que no estaba probada su participación en el hecho, y por otro que, en caso de que haya sido uno de los autores, las pericias psicológicas y psiquiátricas establecieron que "no comprendía la criminalidad de sus actos".

Sobre este punto, una psiquiatra del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) declaró ayer que el joven es imputable, es decir entendió el hecho que cometió; otra médica de la asesoría pericial aseguró lo contrario y un tercer profesional del Hospital Austral sólo describió que hace algunos años lo atendió, pero que como abandonó el tratamiento, no podía pronunciarse al respecto.

El horror

De acuerdo a la reconstrucción que hicieron los investigadores, el parricidio ocurrió el 2 de septiembre de 2015 cerca de las 8 de la mañana. Acosta aprovechó el momento en que su madre salió para llevar a sus hermanos menores al colegio y ejecutó a Klein de un tiro en la cabeza mientras todavía estaba en su cama. A su madre le disparó cuando volvió y ya en el piso la remató con otros dos tiros.

Los huesos de la mujer fueron encontrados más de una semana después adentro de un balde de pintura en la casa donde vivían, en Sarratea 2726 de Manuel Alberti. Los restos de Klein aparecieron en un baldío a ocho cuadras de ese lugar, repartidos en 16 bolsas.

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